
Nos ha costado pero hemos vuelto. Marzo ha sido un mes duro, cargado de trabajo y añadidos que han impedido que nos pongamos el delantal y le metamos mano a la cocida. Pero afortunadamente ha llegado la semana santa a salvarnos, regalándonos cinco días de vacaciones con los que poder preparar unos cuantos platos a los que llevamos tiempo dando vueltas. El primero, uno sencillo, un capuccino de calabaza y papaya.















